La educación suele ser un punto importante en los programas políticos de cualquier lugar, la pandemia y la docencia online, han vuelto a animar el debate sobre su calidad: 

¿La escuela de hoy fabrica los talentos que las empresas necesitan?

Y más importante: ¿Responden a los retos sociales y medioambientales actuales?

 

«Aprender hoy es dialogar con la incertidumbre» Edgar Morín

 

Es bien cierto que tanto estudiantes como profesores se mueven en un entorno muy cambiante, donde lo único que es seguro es que todo cambia, vivimos en una incertidumbre constante.

Las empresas de hoy lo han expresado en múltiples ocasiones: necesitan creatividad e innovación, colaboración y trabajo en equipo, inteligencia emocional, proactividad, capacidad para la toma de decisiones, autonomía.

En un reciente artículo, hablamos de la d-school y de Tim Brown, enseñando la metodología del Design Thinking a sus alumnos de diseño, utilizando esta misma metodología: centrándose en el usuario, es decir en el estudiante, y haciéndolo protagonista de su educación escolar. ¿Y si empezáramos a aplicar este método en la docencia de cualquier universidad?

  • ¿Quiénes son los usuarios de la educación? Los estudiantes, las empresas, y, más allá, el futuro (la sociedad y el planeta de mañana).
  • ¿Y si empezáramos a centrarnos en los estudiantes y las empresas, a la hora de diseñar cualquier materia o cualquier clase?
  • ¿Y si hiciéramos el mapa de empatía del estudiante de la generación Z? ¿Qué piensa y qué siente? ¿Qué oye y qué ve? ¿Qué le preocupa o le frustra? Y al contrario: ¿Qué le gusta, qué disfruta? ¿Qué necesita para sentirse bien? ¿Qué representa el éxito para él?

 

Los estudiantes de la generación Z son muy diferentes a las generaciones anteriores. Son ultra conectados y ultra informados, siempre han vivido con internet y piensan con gran velocidad y agilidad: no les vale escuchar a un profesor sin interactuar, sin aportar, sin debatir, sin expresarse.

La educación superior y la universidad son un sector aún tradicional en los que innovar supone un esfuerzo más intenso que en otros contextos, sin embargo el Design Thinking es una metodología comprobada que, a través de 5 pasos  y utilizando las herramientas creativas correctas (que puedes encontrar muy detalladas en el Creativikit®), permite trabajar la empatía con el usuario, en este caso el estudiante, y posiblemente la empresa, y de esta forma adaptar el servicio (la docencia) a sus expectativas y necesidades.

Además, más allá de la metodología, como ya lo hemos visto: utilizar el Design Thinking en nuestro día a día, como mindset, permite observar al usuario y cuestionarse constantemente sobre la calidad del producto o servicio que estamos ofreciendo, volviéndose herramienta de mejora continua.

En este sentido, introducirlo en la universidad como parte de la tarea del personal docente y educativo permitiría acercarse a los problemas de una manera más innovadora, creativa, eficiente, humana y empática. Consiguiendo mucha más cercanía y sinergia entre los estudiantes y sus profesores, elevando muy probablemente su nivel de atención, aprendizaje, compromiso y autonomía. Y dotando de un mindset y herramientas necesarias para resolver problemas de su contexto cambiante cotidiano a través de procesos más empáticos, creativos e innovadores. A la vez que hacemos partícipes tanto a estudiantes, profesores y personal implicados, como asesores pedagógicos, entre otros, del urgente proceso de transformación y humanización de las diferentes esferas y sectores que conforman nuestra actual sociedad.

Del mismo modo es extensible más allá de la universidad, en cualquier entorno formativo. Veamos el Design Thinking como un reto: el de cambiar nuestra forma de enseñar, enfocándonos menos en lo que queremos transmitir (nuestro saber), y más en cómo transmitirlo para empoderar al estudiante y darle un papel activo en el desarrollo del curso, sea presencial o virtual.

Hace unos días trabajé de la mano con el equipo de asesoras docentes de la Universitat Oberta de Catalunya, UOC, en Barcelona, y precisamente nos hemos preguntado cómo podríamos mejorar la calidad de la docencia virtual, utilizando el Design Thinking y empatizando con profesores y estudiantes. ¡Los resultados fueron sorprendentes!

Si quieres saber más, conocer los pasos para descubrir nuevos productos, servicios o modelos de negocio y acceder a las herramientas concretas para tener nuevas ideas y soluciones a cualquier reto, no te pierdas nuestro nuevo curso online de Design Thinking.

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